19 de Septiembre de 2018, 18:23:29
 



Historia: La primera vez que Yamaha comienza a utilizar la palabra Venture lo hace en el año 1981. Pero no lo hace con una moto como las Ventures que conocemos ahora que realmente nacieron en el año 83, sino que lo hace con un motor de 1.100 centímetros cúbicos de cuatro cilindros en línea al que bautizó con el nombre de Venturer. Fue la denominada saga XS de Yamaha que posteriormente dio vida a la serie XJ por un lado y las XVZ por otro.

La Venturer no dejaba de ser una moto muy al estilo de las motos de la época que comercializaban casi todas las marcas punteras. Espartana, con acabados más bien toscos para lo que es normal hoy, y bruta, muy bruta, con una potencia en torno a los 75 caballos que hoy no son nada pero que en su día fueron una auténtica innovación y convirtieron a la Venturer en un auténtico misil. Cómoda, manejable, rápida, fiable y muy pero que muy versátil, Yamaha creó una máquina a que hoy tenemos mucho que agradecerle.

Para la versión más “Tourer”, Yamaha ofreció múltiples accesorios para completar la moto y otorgarle ese aire de moto señorial, útil y cómoda. Un inmenso carenado con una gran pantalla integrada, protege pies, maletas laterales y un largo etcétera que convertiría a la Venturer en una de las opciones a tener en cuenta a la hora de comprar una motocicleta para “largos recorridos”.

Tras aquel primer éxito, Yamaha se dio cuenta de que un gran segmento de sus usuarios comenzaba a demandar mayores comodidades a la hora de andar en moto. Recién estrenada la década de los 80, la imagen de motociclista ya no estaba tan demonizada como en los 60 y 70 y los usuarios de este tipo de vehículos simplemente lo usaban por comodidad o por prestaciones y no como reflejo de la antigua filosofía de vida de los “fuera de la ley”. La moto pasó a ser un vehículo exclusivo y sinónimo de poder adquisitivo. La mayor parte de las veces era un complemento al primer vehículo y servía como válvula de escape y no como principal forma de transporte.

Surge así la primera Venture de verdad de la historia. Fue en el año 1983, con un motor de 1.200 centímetros cúbicos, casi 90 caballos de potencia y unas prestaciones increíbles, especialmente las que hacían referencia a los consumos. Una moto que se adelantó a su época y que aún hoy, 25 años más tarde, se siguen viendo por las carreteras de medio mundo.

Aquellos 1.200 centímetros cúbicos, eran impensables para la época, y en contra de lo podía parecer era muchísimo más rápida y ágil de lo que cualquiera podía imaginarse al ver la moto, ya que sus cerca de 400 kilos de peso, no dejaban ver a simple vista las capacidades de este vehículo en movimiento. Parecía un armatoste torpe y pesado, pero no lo era. Y a pesar de esas tremendas prestaciones de aceleración y velocidad punta inverosímiles para motos de ese tonelaje, la Venture ofrecía además comodidades tales como radio cassette, emisora de radio, control automático de velocidad, sistema de amortiguación controlado mediante un compresor electrónico incorporado a la propia moto, tres maletas con gran capacidad de carga que se desacoplaban rápidamente para llevárselas puestas y una lista interminable de accesorios originales pensados para hacer de cada Venture una moto completamente distinta a las demás.

Tal fue el éxito de esta moto que Yamaha decide tomarlo como base para sacar la primera “Muscle Bike” de la historia. La V-Max. Tan sólo un año después de la aparición de la Venture 1.200, nace la V-Max a partir de este propulsor, toda una leyenda del motociclismo que aún hoy sigue de plena actualidad.

En el año 1.986 el mercado evoluciona y Yamaha se ve obligada a renovar no sólo el aspecto sino las prestaciones de la Venture.
El resultado fue un incremento de 100 centímetros cúbicos para llegar hasta los 1.300, un aumento de 10 caballos de potencia, y un completo restiling de todos los exteriores, entre los que cabe destacar la mayor capacidad de carga de sus tres maletas, asientos y respaldos mucho más cómodos (el del pasajero abatible), mayor potencia y prestaciones en general y otra larga lista de accesorios, algunos tan sorprendentes como luz interior para la maleta trasera y espejo de cortesía.

Si en el 83 Yamaha pensó en un vehículo para hacer miles y miles de kilómetros con los máximos niveles de confort posibles, con la remodelación del 86, dichos niveles fueron incrementados con la 1.300. Más pesada y difícil de maniobrar en parado, el nuevo modelo parecía estar diseñado para no parar nunca de conducirlo por la autopista. Era una auténtica devoradora de kilómetros, así lo atestiguan tantos y tantos usuarios que aún la conducen, algunos con más de medio millón de kilómetros en el cuentakilómetros.

En 1.993, y tras diez años de existencia, Yamaha deja sorprendentemente de fabricar la Venture en todo el planeta. Se piensa que es para afrontar una nueva remodelación de la moto, pero lo cierto es que ni al año siguiente ni en los próximos, sale al mercado un nuevo buque insignia para la marca de los diapasones.

Fueron necesarios 6 años y terminar casi la década de los 90 para que la palabra Venture volviera a aparecer en los folletos publicitarios de la firma nipona. Un lapsus desde el 93 hasta el 99 en el que los fanáticos de la marca se sintieron algo defraudados por la misma.

Pero aunque se hizo de rogar, la nueva Venture llegó al mercado para quedarse. Fue la llamada “Segunda Generación” de Ventures, que a día de hoy sigue entre nosotros y estable en el mercado con modelos nuevos hasta el año 2009, aunque desafortunadamente, sólo en el americano, ya que sólo se comercializa en USA y Canadá.

La Segunda Generación nace gracias al éxito que tienen en la década de los 90 en todo el mundo las denominadas motos “cruisers”, o para los profanos en la materia, tipo Harley o “custom” que traducido quiere decir “personalizable”. Motos largas, bajas y muy al estilo americano, con profusión de cromados, motores “expuestos”, depósitos tipo gota o lágrima, grandes guardabarros y en general fácilmente personalizables.

Así pues, siguiendo los dictámenes de las nuevas modas, Yamaha decide acometer una vez más una remodelación del viejo modelo. Esta vez, mantiene el cubicaje del propulsor, mantiene también la potencia y mantiene casi al 100% todos los aspectos mecánicos del motor, aunque mejorando los acabados y los materiales como demandan las exigencias del nuevo milenio. Sin embargo, la remodelación de los aspectos externos de la moto es radical. Se puede decir que el corazón de las viejas Ventures y el de las actuales es el mismo, pero el aspecto es completamente distinto.

Para el diseño de la Venture actual, Yamaha buscó crear una moto atemporal, clásica, elegante, deslumbrante, que difícilmente podrá volver a ser superado. Tanto es así, que el modelo lleva en vigor ya 10 años sin ningún tipo de modificación en su diseño y estética que no sean nuevos colores cada año.

En nada superan las Ventures de este año 2.009 a las que se compraron nuevas en 1.999. Siguen siendo igual de fiables, suaves, finas, fuertes y sobre todo, preciosas.

Y toda esa herencia que Yamaha ha ido acumulando desde la primera Venturer del 81 y las posteriores Ventures, sigue estando ahí. No sólo en lo que hace referencia a la mecánica sino también a las utilidades. El control automático de velocidad sigue ahí, el equipo de audio sigue ahí, la preinstalación para intercomunicadores sigue ahí, la capacidad de carga sigue ahí, y además se añaden otro tipo de comodidades como grandes plataformas para conductor y pasajero, palanca de cambios tipo puntera-tacón, una postura de conducción más natural, dos tomas eléctricas de 12 voltios para todo tipo de utensilios tales como mechero, cargador de teléfono móvil, inflador de colchones y en general todo tipo de aparatos eléctricos. Y al igual que entonces, una nueva lista de accesorios originales, que unidos a los no oficiales proporcionan a los propietarios la marca la posibilidad de “decorar” cada moto de una forma completamente única y personal.

Tras haber cumplido ya 10 años sin modificaciones, ya hay quien apunta que sí es necesario una actualización de la Venture. No por la estética sino por la mecánica. Puede ser cierto que otras marcas hayan evolucionado en el plano mecánico. Puede ser cierto que a punto de acabar la primera década del nuevo siglo la inyección electrónica sea casi obligatoria. Puede ser que con los nuevos competidores del mercado, 100 caballos sean algo escasos. Puede ser que en la era del MP3 un cassette no tenga mucho sentido en una Venture. Pero lo cierto es que aún hoy, y con 10 años a sus espaldas, la segunda generación de Ventures no le tiene nada que envidiar a otras motos mucho más modernas que por lo general suelen ser también mucho más caras.

Es posible que vengan nuevas generaciones de Ventures. Es posible hasta que le cambien el nombre. Es posible que pasen muchas cosas. Pero lo que es seguro es que la historia ha demostrado que desde el año 81 hasta nuestros días, Yamaha ha fabricado unas excelentes máquinas que a todos nos han enamorado.

Esperemos que Yamaha siga actualizando esta portentosa máquina por muchos años y que sigamos disfrutando de ella tanto como lo llevamos haciendo desde 1.983.